Lloros de la Nit del Lloro y la lucha por sobrerreír

La primera vez que la Asun me dijo que estaba comenzando a notar cierta rigidez después de tanto tiempo ingresada en el hospital, a mí no se me ocurría acompañarle con un vaya putada o qué tal si probamos una crema y te doy un masaje como tantos días anteriores -que seguro que mejor que no dárselos- pero no le habían evitado llegar a ese estado de entumecimiento.
Me quedé pasmada.
Otra-vez-la-misma-impotencia-y-la-certeza-de-no-estar-a-la-altura-de-no-saber-dar-la-talla.
Pero.
Ocurrió.

Segundos después -como unos seis o siete- un paciente o visita de paciente de la habitación al lado estornudó e inmediatamente se oyó la sirena de una ambulancia.

Os describo cómo sonó el tema:

AAAAATCHÚÚÚÚÚÚFIUUUUUUUuuuuuuuuuUUUUU...

La Asun y yo pasamos de estar mirando al vacío a mirarnos y estallar en una sonora carcajada, que a ella le hizo medio-olvidarse del drama que le había tocado vivir y a mí de aliviar carga de lo que a ella le había tocado.

Aprendí que es tan importante que suceda algo que alivie cargas
como importante es provocarlo si no sucede.

Cuando alguien pierde a su compañer@ de vida, ya sea personaperrogatoomusaraña,

no le puedes preguntar cómo está
cómoestás-comoestás...

Qué coño de pregunta es ésa.

Hablando del tema del covid y las nefastas terrazas de la desescalada, comenté a un@ client@ que si el virus fuera un bicho peludo de 10cm de diámetro que hiciera arrrrggggg, todo el mundo iría bastante más acojonado y no haría falta exigir a nadie que llevase mascarilla.  Mi interlocutor@ había sufrido una pérdida reciente y observé que no podía parar de reír al mismo tiempo que asistía a su propia risa con perplejidad.

Y me doy cuenta de que mientras haya risa, hay esperanza.
No mientras haya vida.
Qué vida, a veces.


Comentaris

  1. Qué escritura tan fresca y descriptiva, Lucía. La ligereza es algo muy poco frecuente. Transmites imágenes y sentimientos con pinceladas que no cargan nada el lienzo y hacen muy agradable seguir el texto y el contexto.
    Enhorabuena. No lo dejes.

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  2. Gracias por la invitación, Lucía. Y esa misma risa que alivia la pena de esa paciente también se agradece en los lectores. Tienes capacidad de sobra para escribir, para hacer reír y para hacer pensar, así que será un placer acompañarte en este viaje. Un abrazo.

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