El comienzo de poca fe

Hay personas que comienzan un blog y les sale como si llevasen toda la vida metidos aquí, en este cuadradito de texto.
Otras a las que nos cuesta pasearnos por casa en pelota picada con todas las ventanas abiertas que dan al patio de vecinos o al edificio de enfrente mostrando las vergüenzas y expuestos a todo tipo de críticas, piropos o improperios.  Pero al menos se nos tiene que reconocer que nos hemos atrevido a dar el paso, aunque vayamos atrapando como podamos pequeñas ráfagas de pensamiento con voz de hormiga, y en nuestro afán de hormigas, vamos amontonando palabras y con suerte puede salir alguna cosa que al mirarla en conjunto no nos llene de sonrojo.

Siempre queda el ejemplo inseguible de algún(a) privilegiad@ (uno o dos a mucho tirar) a quien les brotan las imágenes con tanta espontaneidad como si hubieran nacido con una flor en el culo.  En lugar de adolecer de voz de hormiga, han ido alimentando en su interior -de forma consciente o inconsciente- un peaso loro que te cagas, y el/la tí@ anda largando sus piruetas lorainas mientras intentan leer, bañarse o caminar, y ni dormir en paz les dejan.

Pero a lo que vamos.
Aquí empieza mi condena por tiempo indefinido a obligarme a poner alguna línea de vez en cuando e ir paseándome en chichota pese a quien pese.





Comentaris